Los españoles han perdido 3.200 euros por la caída de los salarios

21 enero 2020

El director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Joaquín Nieto, ha señalado que los trabajadores españoles han perdido unos 3.200 euros anuales por la caída de los salarios durante la crisis.

En concreto, durante la presentación de ‘las Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo. Tendencias 2020’, Nieto ha remarcado que el peso de los salarios en el PIB de España perdió 5,4 puntos entre 2009 y 2017, lo que, según la OIT, se traduce en una pérdida total de 64.500 millones de euros anuales que han dejado de estar en manos de los trabajadores.

Según Nieto, esta pérdida es consecuencia de las políticas de austeridad que se implantaron durante la crisis. «Esto viene a ser resultado de los años de la crisis, de las políticas de austeridad, del deterioro de la calidad del empleo y de la situación actual del empleo tras la crisis», ha resaltado.

También ha explicado que otro de los factores que explica esta caída es la gente que no tiene empleo. Además, ha apuntado que influyen las personas que trabajan menos horas de las que desearían trabajar y que suelen tener una jornada a tiempo parcial.

Según Nieto, las perspectivas apuntan que si no se resuelven las inquietudes económicas en el mundo, no se va a resolver la situación de desempleo y no se van a poder alcanzar los objetivos de reducción de la pobreza contemplados en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS),

Desde su punto de vista, esto podría cambiar si variasen las políticas. «Ya no hay margen para las políticas monetarias, que ya se han utilizado con cierto éxito, y sí que hay para las políticas fiscales, que pueden estimular determinados sectores que son especialmente relevantes para España», ha apostillado Nieto.

Asimismo, ha dejado claro que los sectores digitales, energéticos, de formación y cuidados es donde habría que prestar atención y por los que se puede corregir la situación de desempleo y subempleo que hay a nivel mundial y en España.

Nieto ha resaltado que la evolución del empleo está demostrando que no es cierto que la digitalización esté llevando a pérdidas de puestos de trabajo, ya que los países con mayores avances digitales también son los que están creando más empleo.

Por ello, aboga por impulsar una transformación digital fuerte, por apostar por los empleos verdes y la reindustrialización para dejar de depender demasiado del turismo para crear empleo. De hecho, ha resaltado que la reindustrialización es una oportunidad para algunos territorios que tienen dificultades para crear empleo en España.

Preguntado sobre el efecto de la subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), Nieto ha hecho hincapié en que la subida del salario mínimo en la economía hay que verla en conjunto.

Así, ha explicado que buena parte de las perspectivas sobre el desarrollo del empleo tienen que ver con las perspectivas económicas y, principalmente, con el mercado exterior y las exportaciones, pero también por el mercado interior.

«Los efectos de subida del SMI sobre el mercado interior suelen ser de mayor dinamismo», según Nieto, que ha afirmado que el mercado interior se vería favorecido por mejoras en el SMI y, sobre todo, por mejoras en los salarios más bajos, ya que se activaría la economía y podría tener repercusiones positivas sobre el empleo.

Envejecimiento y poco crecimiento de la productividad, los retos

Las estimaciones de la OIT también muestran que en España, igual que a nivel mundial, el problema de la subutilización de la fuerza del trabajo va mucho más allá de la tasa de desempleo que existe en el país y que es más elevada que el promedio de los países del entorno español.

De hecho, en el informe se pone de relieve que en los tres primeros meses de 2019 el número de desempleados ascendía a 3,3 millones, lo que representa un 14% de la fuerza de trabajo. Además, 1,2 millones tenía trabajo y quería trabajar más horas y otros 900.000 millones no tenían trabajo y querían uno.

Como consecuencia, la OIT explica que la medida integral de la subutilización total de la fuerza de trabajo fue del 23%, «sustancialmente más alta que la tasa de desempleo convencional».

También se ha resaltado que a largo plazo los desafíos clave son tanto el envejecimiento de la población como el insuficiente crecimiento de la productividad.



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